martes, 2 de junio de 2015



Mi trabajo surge luego de que elijo mi categoría precaria “Recolector ordenado”, esto lo elegí porque es una característica que me describe bastante bien, esto de juntar cosas  se lo debo a mi especialidad que es la escultura,  y que me ha permitido desarrollar una mirada especial, por decirlo de alguna manera, que me ha hecho poner atención a las características de los materiales. Esto mas la condición de pertenecer a una generación a la que, por la circunstancia de vivir una realidad en la que comienza a ser importante tener en cuenta la cuestión ecológica, me inclinó además a considerar la posibilidad de reciclar  materiales.
El trabajo que presento es una escultura de bulto con algunas referencias figurativas, que podrían conformar el torso de una figura humana femenina. En su configuración utilizo partes rotas o en desuso de diferentes artefactos como por ejemplo, un espejo roto de automóvil, un asiento de bicicleta, partes de una cafetera etc.
Luego de la presentación en la clase y por una circunstancia fortuita, decido dejar el trabajo “instalado”, en  realidad, abandonado, en el espacio que está delante del edificio denominado Pabellón Méjico del campus de la UNC,  eligiendo el troco cortado de un árbol cual base. Le tomo fotografías como registro documental pensando que ocurriría con él.
Con el transcurso de las semanas y a mi regreso para tomar las clases de los diferentes seminarios, observo con sorpresa que la obra no ha sido removida y ahí es que se me ocurre esta idea que me parece descubrir y es la que no ha sido tocada, pues en su conformación de obra de arte y la ubicación espacial, los jardines de la Facultad de Arte, han brindado una  re significación, dándole categoría de pertenencia a este contexto y así una  protección.

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