Mi trabajo surge luego de que elijo mi categoría
precaria “Recolector ordenado”, esto lo elegí porque es una característica que
me describe bastante bien, esto de juntar cosas
se lo debo a mi especialidad que es la escultura, y que me ha permitido desarrollar una mirada
especial, por decirlo de alguna manera, que me ha hecho poner atención a las
características de los materiales. Esto mas la condición de pertenecer a una
generación a la que, por la circunstancia de vivir una realidad en la que comienza
a ser importante tener en cuenta la cuestión ecológica, me inclinó además a
considerar la posibilidad de reciclar
materiales.
El trabajo que presento es una escultura de bulto
con algunas referencias figurativas, que podrían conformar el torso de una
figura humana femenina. En su configuración utilizo partes rotas o en desuso de
diferentes artefactos como por ejemplo, un espejo roto de automóvil, un asiento
de bicicleta, partes de una cafetera etc.
Luego de la presentación en la clase y por una circunstancia
fortuita, decido dejar el trabajo “instalado”, en realidad, abandonado, en el espacio que está
delante del edificio denominado Pabellón Méjico del campus de la UNC, eligiendo el troco cortado de un árbol cual
base. Le tomo fotografías como registro documental pensando que ocurriría con él.
Con el transcurso de las semanas y a mi regreso
para tomar las clases de los diferentes seminarios, observo con sorpresa que la
obra no ha sido removida y ahí es que se me ocurre esta idea que me parece
descubrir y es la que no ha sido tocada, pues en su conformación de obra de
arte y la ubicación espacial, los jardines de la Facultad de Arte, han brindado
una re significación, dándole categoría
de pertenencia a este contexto y así una protección.

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